27 marzo 2011

Entre los medios de comunicación y la objetividad científica: Un tortuoso camino para la conservación de la biodiversidad

A pesar de la gran cobertura mediática que reciben los problemas ambientales, la biodiversidad sigue siendo destruida extensivamente. El flujo de conocimiento entre científicos, medios de comunicación y el público se ve obstaculizado por diferentes barreras que previenen la toma de conciencia social sobre la magnitud de los problemas ambientales. Es vital que los humanos internalicemos nuestra pertenencia y dependencia con la biodiversidad. Los científicos y los medios de comunicación deben empezar a trabajar en sinergia a través de un verdadero proceso de difusión científica que entregue información significativa al público, construyendo así una sociedad proactiva.

Por meses he dejado este blog sin mayores contribuciones (excepto por contribuciones en la página Facebook de BiodiversityNews). Hoy retomo a mi blog con una serie de artículos derivados de un documento que escribí para la revista Polémika de la Universidad San Francisco de Quito, titulado "Entre los medios de comunicación y la objetividad científica".

Los humanos nos originamos hace cerca de 200 mil años y siempre hemos dependido de la biodiversidad para sobrevivir. A lo largo de nuestra evolución biológico-cultural hemos acumulado conocimientos, destrezas y creatividad. Esto ha motivado el desarrollo de ciencias y tecnologías que han cambiado radicalmente nuestras relaciones con el mundo natural.

¿Qué es la biodiversidad? 
La biodiversidad (= diversidad biológica) comprende el vasto conjunto de seres vivos que han evolucionado sobre nuestro planeta, su amplia variabilidad y las relaciones que entre ellos y su medio físico se originan. La biodiversidad es un concepto que funciona a diferentes niveles, ya que incluye en su definición a los ecosistemas, a las especies y a su diversidad genética (definición basada en el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1993). El desarrollo de los diferentes niveles de biodiversidad sobre el planeta Tierra se explica de manera real, clara y objetiva a través de los procesos de evolución biológica. En este sentido, la evolución se refiere a dos conceptos. (1) El proceso natural de cambios en las características heredadas por poblaciones de organismos a través de generaciones. Este proceso es el resultado de interacciones genéticas que introducen diferentes grados de variabilidad en la población y que junto a interacciones ambientales eventualmente producen que ciertas características se vuelvan más comunes en la población. Este proceso puede desembocar en especiación, donde la acumulación y concentración de la variabilidad conduce a que diferentes poblaciones diverjan lo suficiente como para ser consideradas especies diferentes (Futuyma. 2009. Evolution. 2ª edición. Sinauer Associates Inc. Sunderland, Massachusetts, EE.UU.). (2) La Síntesis Evolutiva Moderna, teoría aplicable a los procesos descritos en el primer concepto y que es el principio central de las ciencias biológicas. Esta teoría provee de una explicación real, basada en evidencias, unificada y secular de la historia y diversidad de la vida sobre la Tierra (basado en IAP Statement on the Teachingof Evolution, una declaración del Interacademy Panel on International Issues, red global de academias de ciencias de 67 países).


Hoy en día, somos capaces de identificar los genes que nos hacen humanos (i.e., Proyecto Genóma Humano); construir células vivas sintéticas; producir maíz multivitamínico genéticamente modificado (Naqvi et al. 2009) e incrementar nuestra expectativa de vida gracias a los avances de las ciencias de la salud (MMWR 1999). La especie humana, una entre millones, ha sido capaz de cambiar la faz del planeta de manera significativa. Hemos convertido cerca del 12% de la superficie terrestre en zonas agrícolas (más de 17,3 millones de kilómetros cuadrados; CIA. 2009. The World Fact Book); modificado o eliminado casi el 50% de los bosques originales del planeta (CIA. 2009. The World Fact Book; Bryant et al. 1997); generado tasas de extinción de plantas y animales 100 a 1000 veces mayores que las normalmente observadas (Lawton y May. 1995. Extinction rates. Oxford University Press, Oxford, Reino Unido); y estos son sólo algunos de los frenéticos efectos que hemos tenido sobre la biósfera planetaria (biósfera es el ecosistema global formado por la biodiversidad y por el mundo físico donde ésta vive y se desarrolla).

Debido a la magnitud de los cambios que hemos provocado, la naturaleza se encuentra envuelta en amplios procesos de desequilibrio. Dado que los humanos somos parte de la biodiversidad del planeta y dependemos de ella, sus problemas nos afectan también a nosotros. La gravedad e impacto de estos problemas ambientales ha provocado que sean frecuentemente mencionados por los medios de comunicación y prácticamente se han convertido en temas de moda. Esta exposición mediática ha promovido que muchas personas conozcan de ciertos aspectos, como la contaminación ambiental, el ahorro de energía, los cambios climáticos y la extinción de especies carismáticas como pandas y tigres. Más aún, los temas ambientales se han vuelto parte de discusiones globales, han influido en las políticas públicas y han producido un flujo de fondos hacia iniciativas gubernamentales y privadas que buscan la conservación de la naturaleza. ¿Significa esto que las personas sabemos cuál es la importancia de la biodiversidad para nuestras vidas? ¿Acaso entendemos en realidad, por qué es importante la biodiversidad que habita en el Yasuní y por qué es válido conservarla en lugar de extraer el petróleo del ITT? ¿Hemos llegado a comprender que cada ser vivo del planeta es importante y tiene el derecho de vivir, sin importar que sea un panda, un ratón, un mosquito o una bacteria? ¿Hemos llegado a entender que los humanos somos sólo un engranaje más de los complejos sistemas de la biodiversidad y no sus amos y dominadores? ¿Entendemos que la destrucción de la biodiversidad es el camino más seguro para condenar a la humanidad a la extinción?. Lamentablemente la respuesta es no... evidencia sobre esto la presentaré en la siguiente entrega de esta serie.


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El texto de esta entrada fue publicado en el artículo: Cisneros-Heredia, D.F. (2010) Entre los medios de comunicación y la objetividad científica: Un tortuoso camino para la conservación de la biodiversidad. Polemika 2(5): 22-33. La revista Polemika es una publicación periódica editada por el Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito USFQ.

26 marzo 2011

Sobre la imposibilidad de tener jirafas miniatura ó arañas gigantescas en nuestro planeta

Hace poco un amigo me pasó este enlace petitelapgiraffe.com donde aseguran que tienen jirafas miniatura. De acuerdo a la página web, estas jirafas medirían solo 76 cm en su etapa adulta, con 4.5 kg de masa y se alimentarían con "agua destilada y hojas de árboles bonsai", carecen de problemas de salud, tendrían un tiempo de gestación de más de un año (420 días) y les gusta la música de Nikolai Rimsky-Korsakov (vaya animalitos!).


A pesar de todas estas diferencias, las supuestas jirafas miniatura son muy similares en su morfología a las jirafas normales. Las jirafas normales son un mamífero africano cuya altura es la mayor entre todas las especies de animales terrestres vivientes. Los machos pueden medir hasta 5,5 m de altura y pesar hasta 900 kg. Las jirafas son animales herbívoros, comiendo grandes cantidades de vegetación, en especial acacias y pueden beber grandes cantidades de agua cuando está disponible. Las jirafas normales tienen un período de gestación de casi 15 meses y al parecer no gustan de ningún compositor humano en particular.

¿Existen las jirafas miniaturas? La respuesta es NO. Por más que queramos creer que estos tiernos animalitos existen, pues NO, no existen... así como tampoco existe el gato volador, el chupacabras, los marcianitos verdes ni los ositos cariñositos. Muchos dicen "todo es posible", pero este tipo de cosas solo son posibles en la mente de los humanos, un espacio imaginario donde las barreras de la realidad no existen. Sin embargo, en el mundo real donde todos vivimos, comemos y bailamos, las cosas se encuentran limitadas por las leyes de la física, y sus subsequentes leyes de la química, biología y demás.

Aquí copio un excelente artículo de Isaac Asimov, donde claramente explica las razones por las cuales arañas gigantescas como Aragog de Harry Potter o las jirafas miniatura no son posibles (a menos que exista un proceso completo de transformación evolutiva, y por ende al final no tendríamos jirafas en miniatura sino completamente otra especie... eso es harina de otro costal)....

"Tamaño justo" por Isaac Asimov
Hace pocos días iba yo calle adelante, caminando de prisa hacia no sé dónde y, como suelo a veces, sumido en profunda cavilación.

15 diciembre 2010

Buenas y malas razones para creer

Un padre explica a su hija por qué creemos lo que creemos, el peso de la evidencia frente a la fé. Texto muy bueno acerca de la importancia de la Ciencia para explicar el universo sin recurrir a dioses o supersticiones.

por Richard Dawkins (2008), disponible en http://www.cyberateos.org/divulgacion.php?id=6



Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación". Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación.

Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió.

Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnóstico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte e contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños.

Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs...El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente".

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón.

Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora.

Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación. La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas.

Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrellan siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada.

También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común.

Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los Holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados.

Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte. ¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años.

Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere, Papá.

12 diciembre 2010

Humanismo - www.considerhumanism.org

Esta es la campaña de información pública de la American Humanist Association.

www.considerhumanism.org

Existen millones de personas de fuerte carácter moral quienes no creen en un dios. Los humanistas han siempre entendido que no necesitas de un dios para ser una buena persona; pero muchas personas no creen eso. Esta campaña reta la visión intolerante de que para ser buenos se necesita una moralidad derivada de la religión. En esta campaña, se toman textos religiosos donde claramente se observa que la bondad, la paz y la igualdad están muy lejos.


Sobre el Castigo:

La Biblia: “Samaria será asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas.” Dios Cristiano, Osea 13:16 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “No puedo imaginarme a un dios que premia y castiga a los objetos de su creación, cuyos propósitos han sido modelados bajo el suyo propio; un dios que no es más que el reflejo de la debilidad humana.” Albert Einstein, columna para The New York Times, 9 Nov., 1930 (reimpreso en The New York Times obituary, 19 Abril, 1955).



Sobre la Esclavitud:

La Biblia: “Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad.” Exodo 21:20-21 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Estamos comprometidos en considerar a cada persona por su valor inherente y dignidad, y tomar opciones informadas en el contexto de la libertad acompañada de responsabilidad.” Humanism and Its Aspirations.



Sobre el Genocidio:

The Bible: "Ve, pues, y hiere a [la ciudad de] Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos." 1 Samuel 15:3 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Necesitamos autoridades internacionales que puedan evitar que las disputas interestatales e interétnicas erupcionen hacia una guerra, y que adjudiquen y refuercen medidas para castigar actos de genocidio.” Carl Coon, humanista y ex-Embajador de EE.UU. en Nepal (One Planet, One People: Beyond ‘Us vs. Them’ pg. 111).



Sobre la Guerra y la Paz:

Islam: "Lucha contra todos en el camino de Allah y mata a aquellos que no creen en Allah." (Hadith Ibn Ishaq: 992)

Humanismo: “Debemos todos involucrarnos en política y legislación de tal forma que podamos elegir hombres y mujeres que amen la paz y reafirmen la vida y quienes pasen legislaciones diseñadas para poner fin a la guerra y otras formas de destrucción, para traer la paz.” 1969 AHA Resolution on Peace (calling to end the Vietnam War)


Sobre la Homosexualidad:

La Biblia: "Si algún hombre se acostase con varón como lo hace con mujer, una abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos estará su sangre." Levítico 20:13 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Los humanistas reafirman la validez de la igualdad sexual y el apoyo a acciones local, estatal, y federales para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.” AHA Resolution on Sexual Equality and Support of Same-Sex Marriage, 2004



Sobre la Inteligencia:

The Bible: “Fíate de Dios de todo corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.” Proverbios 3:5  (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Existe una diferencia abismal entre una creencia que uno está preparado a defender al citar evidencia y lógica, y una creencia que es soportada por nada más que la tradición, la autoridad o la revelación.” Richard Dawkins, autor y 1996 Humanist of the Year (Humanist Jan/Feb 1997)



Sobre el Miedo:

The Bible: “Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.” Lucas 12:5 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “El temor es la principal fuente de la superstición, y una de las principales fuentes de la crueldad. Conquistar el miedo es el principio de la sabiduria.” Bertrand Russell



Sobre las Mujeres:
The Bible: “La mujer debe aprender en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.” 1 Timothy 2:11-12 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Los derechos de los hombres y las mujeres deben ser iguales y sagrados—el matrimonio debe ser una asociación perfecta.” Robert Ingersoll, en una carta datada 13 Abril 13, 1878.



Sobre el Odio:

La Biblia: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo." Jesús, Lucas 14:26 (La Biblia, versión Reina Valera 1960).

Humanismo: “Soy atea, y eso es todo. Creo que no hay nada que podamos saber excepto que debemos ser amables hacia los otros y hacer lo que podamos por los otros.” Katharine Hepburn, Humanist Arts 1985, Ladies Home Journal, 1991



Sobre la Violencia:

Islam: “Invocaré terror en los corazones de aquellos que no creen. Así decapitaré sus cabezas y cortaré cada uno de sus dedos.” Qur'an (8:12)

Humanismo: “La American Humanist Association, en apoyo a la creación de una comunidad global, afirma la meta de evitar el uso y distorción de credos, creencias, ideologías y visiones como una justificación de la violencia (o incluso para tratar la violencia) en búsqueda de un objetivo” AHA Resolution on Global Community and International Affairs, 2008.

01 octubre 2010

¿Democracia? Hay sangre en nuestras manos...

Nota de opinión escrita por mi amigo Germán Maldonado Cisneros

Jamás estaré de acuerdo con lo que hizo la policía nacional el día de ayer; nunca justificaré la fuerza como medio de expresión de los deseos y necesidades, pero puedo entender que el odio sembrado, la división clasista en nuestro país, la guerra a todas las instituciones, y el paternalismo exagerado iba a tener efectos nefastos.

Ayer volví a oír que "lo que hemos ganado en las urnas nos lo quieren quitar por la fuerza", pero la democracia no es solo ganar elecciones: es un juego en el que participamos TODOS del poder. Es un espacio de debate en el que no hay verdades absolutas, en el que la mayoría y la minoría se escuchan mutuamente y llegan a consensos. En el que la legalidad se gana y el respeto se construye. En el que la institución y la ley son primordiales; en el que el gobernante sabe que no tiene poder en sí mismo, sino un poder delegado por la mayoría. La democracia es un equilibrio de poderes establecidos y la independencia de los mismos entre sí: la democracia es transparencia en la búsqueda de bienestar porque oye a los mandantes, porque acoge los deseos de todos.

Este espíritu democrático necesita un líder que es el primer servidor de los mandantes, del pueblo: el presidente. No se puede hacer democracia en un medio en el que todas las opiniones son estúpidas y solo hay una versión de la verdad; no es posible la democracia cuando se irrespetan los sustentos legales y acuerdos establecidos por el diálogo de muchos. NO es imaginable la democracia en un medio que no se respetan ni la Constitución ni las leyes y no impera el bien común.

Desde antes, yo no creo en la democracia en América Latina. Creo que nunca la hemos vivido. La democracia es un sistema válido para pueblos educados, instruidos y que saben lo que hacen y quieren. NO es un sistema para pueblos pobres e ignorantes que eligen a megalómanos carismáticos, que son capaces de enfrentar a hermanos entre sí para elevar sus ideales a niveles demenciales. La democracia no es una ideología y no puede vivir con gente movida por la ceguera internalizada de ideas de otros (ZIzek), sin reflexión ni argumentación.

Hay sangre en las manos de todos los implicados en la batalla de ayer a pocos metros de mi casa: el presidente que fue a caldear los ánimos con su discurso mal educado y caprichoso; de los policías y militares por irrespetar las instancias democráticas (acalladas y disminuidas, pero único camino); de los ministros de estado instigando a “la defensa democrática” como si fuese una pelea callejera; de los ciudadanos que llevaron palos y piedras a un hospital y defender a su dador de prebendas; de la gente que se congrego en la plaza de la Independencia a bailar y festejar mientras habia muertos en los caminos de Quito; del canal estatal que secuestro la comunicación durante varias horas; de toda la gente que repitió una mentira hasta convertirla en la verdad oficial (una revuelta mal manejada convertida en un intento de golpe de estado organizada por la derecha, la oposición, osea todos los demás "malos" que no creen en la verdad unica verde) y DE NOSOTROS, SI NO ACTUAMOS COMO CIUDADANOS QUE AMAMOS ESTE PAÍS.

No al perdón y no al olvido, pero que se sancione a todos. Desde el presidente que tenemos, que provoca la guerra e incita a la destrucción y la muerte hasta los que se niegan a cambiar y ver que o salvamos al estado y construimos algo, o el Ecuador volverá a perder.

Hagamos propuestas viables: seamos creativos y busquemos alternativas a la situación que vive el país. Denme fe en la democracia.

German