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15 diciembre 2010

Buenas y malas razones para creer

Un padre explica a su hija por qué creemos lo que creemos, el peso de la evidencia frente a la fé. Texto muy bueno acerca de la importancia de la Ciencia para explicar el universo sin recurrir a dioses o supersticiones.

por Richard Dawkins (2008), disponible en http://www.cyberateos.org/divulgacion.php?id=6



Querida Juliet:

Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol?

La respuesta a esas preguntas es "por la evidencia". A veces, "evidencia" significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El "lucero del alba" parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama "observación". Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación.

Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además pueda ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos -especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo- trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió.

Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: "Si de verdad tiene el sarampión, debería ver...." y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar "Diagnóstico que la niña tiene sarampión". A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte e contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman "tradición", "autoridad" y "revelación".

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños.

Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs...El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por "tradición". Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como "los hindúes creemos tal y cual cosa", "los musulmanes creemos esto y lo otro", "los cristianos creemos otra cosa diferente".

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón.

Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean.

En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman "Reina del cielo", como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serió se la toma la gente. Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora.

Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación. La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan.

Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer que todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes porque creer todo lo que te diga cualquier otra persona. El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación.

Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer "autoridad" pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama "revelación". Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que "se le había revelado". Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación "revelación". No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen. Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: "¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?" y supón que yo te respondo: "En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto". Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una "sensación" interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas.

Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como "mi mujer me ama". Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada. Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrellan siquiera las conoce. Esta clase de personas tienen la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas.

Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una "corazonada" acerca de una idea que, de momento, sólo "le parece" acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua salada.

También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de... otras personas. La mayoría de nosotros no tienen que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se las compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un "mar de gente". Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar de está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su "mar de gente". El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein Hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio "mar de gente", los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que "información tradicional" significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos.) El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales.

Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así. Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común.

Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y que harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa -aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela-, se puede seguir creyendo para siempre.

¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones? Creer en uno o varios dioses, en el cielo, en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre..., ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dice cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los Holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados.

Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte. ¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años.

Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante piensa para tus adentros: "¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?" Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle "¿Qué pruebas existen de ello?" Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan.

Te quiere, Papá.

23 febrero 2010

ATEISMO: La Campaña SALIR / The OUT Campaign

Traducido por Valentín M.–motioncity.com.ar, y D.F. Cisneros-Heredia–biodiversitynews.blogspot.com


En los oscuros días de 1940, el gobierno francés pre-Vichy fue advertido por sus generales: “En tres semanas Inglaterra tendrá su cuello retorcido como una gallina.” Luego de la Batalla de Gran Bretaña, Winston Churchill gruñó su respuesta: “¡Algunas gallinas; algunos cuellos!” Hoy, los libros más vendidos del ‘Nuevo Ateísmo’ son menospreciados, por aquellos que desesperadamente tratan de quitarle importancia a su impacto, como “Sólo predicándole al coro.”

¡Algún coro! ¿Solamente?

Tan como las impresiones subjetivas lo permiten y en la admitida ausencia de información rigurosa, estoy convencido de que la religiosidad de los Estados Unidos está muy exagerada. Nuestro coro es mucho más grande de lo que mucha gente se da cuenta. La gente religiosa aún supera en número a los ateístas, pero no por el margen que esperaban y que temíamos. Baso esto no sólo en conversaciones durante las giras de mis libros y de las giras de mis colegas Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens, sino en  difundidas encuestas informales de Internet. No de nuestro propio sitio, cuyos colaboradores son obviamente parciales, sino, por ejemplo, de Amazon y YouTube, cuyos visitantes son tranquilizadoramente jóvenes. Además, aunque los religiosos tuvieran los números, nosotros tenemos los argumentos, tenemos la historia de nuestro lado, y estamos caminando con nueva energía en nuestro paso –puedes sentir el gentil golpeteo de nuestros pasos en todo lado.

Nuestro coro es grande, pero gran parte de éste aún está en el closet. Nuestro repertorio puede incluir las mejores tonadas, pero demasiados de nosotros están murmurando las palabras sotto voce con la cabeza gacha y los ojos caídos. Gran parte de nuestro esfuerzo de concientización debería ser dirigido no hacia la conversión de los religiosos sino al aliento de los no-religiosos para que lo admitan –a ellos mismos, a sus familias y al mundo. Éste es el propósito de la campaña OUT - SALIR.

Antes de ir más allá, debo anticiparme a un importante riesgo de ser malinterpretado. La obvia comparación con la comunidad homosexual es vulnerable de ir demasiado lejos: el "salirse" ("outing") como verbo transitivo cuyo objeto podría ser un individuo desafortunado aun no –o nunca– listo para confiar en el mundo. Nuestra campaña OUT no tendrá nada, repito nada que ver con salirse en ese sentido activo. Si un ateísta quiere salirse del closet, esa es su decisión, y de nadie más. Lo que podemos hacer es proveerle apoyo y aliento a los que gustosamente decidan eso para ellos mismos. Esto podría parecer trivial para la gente en partes de Europa, o en regiones de Estados Unidos dominados por intelectuales urbanos donde el apoyo y el aliento son innecesarios. Pero no es trivial en absoluto para gente en otras áreas de Estados Unidos, y aún más en partes del mundo islámico donde la apostasía es, por autoridad Coránica, castigable con la muerte.

La campaña OUT tiene potencialmente tantos lados como palabras se puedan pensar para preceder “out”. “Come OUT” (Salir) denota orgullo con respecto a un lugar y es con el que he lidiado hasta ahora. Relacionado a él está “Reach OUT” (Alcanzar) en amistad y solidaridad hacia aquellos que hayan salido, o aquellos que estén contemplando ese paso que, dependiendo de los prejuicios de su familia o de su ciudad natal, podrían requerir coraje. Únete, o funda grupos locales de apoyo y foros en línea. “Speak OUT” (Hablar), para mostrar a quienes estén en duda que no están solos. Organiza conferencias o eventos en el campus. Asiste a concentraciones y marchas. Escribe cartas al periódico local. Presiona a los políticos, a nivel local e internacional. Cuanta más gente salga y sea conocida por haberlo hecho, más fácil será para otros hacer lo mismo.

Stand OUT (Destácate) y organiza actividades y eventos en tu zona. Únete a una existente organización ateísta barrial o comienza una. Pon un sticker en el paragolpes de tu automóvil. Usa una remera. Usa la A escarlata de Josh si te gusta tanto como a mí, de lo contrario diseña la tuya o encuentra una en un sitio web tal como http://www.cafepress.com/buy/atheist; o no uses una remera en absoluto, pero por favor no te quejes ante la idea de ponerte de pie y ser contado junto a otros ateístas. Lo admito, simpatizo con aquellos escépticos en este sitio que temen que estemos engendrando una conformidad cuasi-religiosa a nuestra manera. Nos guste o no, me temo que debemos tragarnos esta pequeña cantidad de orgullo si verdaderamente queremos tener una influencia en el mundo real, de otra manera nunca superaremos el problema de la ‘manada de gatos’. Si tienes dudas, lee la exuberante exhortación en http://scienceblogs.com/pharyngula/2007/07/come_out.php (en inglés).

“Keep OUT” (Mantente alejado) me preocupaba al principio, porque suena poco amistoso y exclusivo, como el poster del Agente de Viajes de Barcelona, que en inglés apropiadamente intencionado leía “Go Away!” (¡Aléjate!). “Keep OUT” aquí significa, por supuesto, mantén a la religión fuera de las clases de ciencia, y expresiones similares de la separación constitucional de Estados Unidos entre el Estado y la iglesia (Inglaterra no cuenta con tal separación, desafortunadamente). Como otra encantadora remera decía “No reces en nuestra escuela, y yo no pensaré en tu iglesia”. Presiona a los directivos de tu colegio. Cita a Christopher Hitchens: “Sr. Jefferson, levante esa pared.”

“Chill OUT” (Relájate y recomienda a otros hacerlo). Los ateístas no son demonios con cuernos y una cola, son agradables personas comunes. Demuestra esto por ejemplo. La agradable vecina de enfrente podría ser una ateísta. Como podría serlo el doctor, la bibliotecaria, técnico de computadoras, taxista, peluquero, conductor de TV, cantante, comediante. Los ateístas sólo son personas con una diferente interpretación de los orígenes cósmicos, nada de lo que alarmarse.

¿Qué otros OUTs podríamos imaginar? Bueno, sugiere el tuyo. “Vote OUT” (Quita el voto) a representantes que discriminen en contra de los no-religiosos, de la manera en que George Bush (padre) deliberadamente describió a los ateístas como no-ciudadanos de una nación “bajo Dios”. Los políticos van a dónde están los votos. Sólo pueden contar a los ateístas que se proclamen como tales. Algunos ateístas son derrotistas pensando en que nunca seremos efectivos simplemente porque no somos una mayoría. Pero no importa que no seamos una mayoría. Para ser efectivos, todo lo que necesitamos es ser reconocibles por los legisladores como una suficientemente grande minoría. Los ateístas son más numerosos que los judíos religiosos, sin embargo cuentan con una fracción minúscula de poder político, aparentemente porque nunca resolvieron su presencia juntos en la manera en que los lobbies judíos tan brillantemente lo han hecho: el famoso problema de la ‘manada de gatos’ otra vez. Y el argumento se aplica no sólo a políticos sino también a anunciantes, los medios, comerciantes en el medio. Cualquiera que quiera vendernos algo se lo ofrece a las demografías. Necesitamos ponernos de pie y ser contados, para que la cultura demográficamente astuta comience a reflejar nuestros gustos y nuestras miradas. Que en cambio lo haga más fácil para la siguiente generación de ateístas. “Fill OUT” (Llena-Coloca) ‘Ateísta’ en cuantos formularios puedas que pidan tus detalles personales, especialmente en el próximo censo.

“Break OUT!” Algunos puede que quieran hacer fiestas para festejar el ‘SALIRSE’ donde alegremente celebren el coraje de aquellos que han decidido dejar atrás los hábitos de toda una vida, o los hábitos de sus ancestros, abrazando una vida realista y libre de supersticiones y SALIRSE al mundo real. SALIRSE de la conformidad religiosa y, en celebración de nuestra recién descubierta libertad, ABRIR el champagne.