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02 junio 2011

Más razones por las cuales el estado de la biodiversidad sigue empeorando (Entre los medios de comunicación y la objetividad científica 4)

En la entrada anterior de este blog discutí las cuatro primeras razones por las que creo que las personas no hemos tomado conciencia de la magnitud de los problemas ambientales a pesar de todo el barullo mediático que hay alrededor de ellos. Aquí presentaré otras tres razones:

Nuestro conocimiento científico sobre la biodiversidad es incompleto

Solo hemos descubierto una pequeña fracción de la biodiversidad del planeta (cerca del 10%). Tan básico es nuestro conocimiento sobre algunos grupos de seres vivos que su estado de conservación no ha sido evaluado (97%). Incluso entre aquellas especies que han sido evaluadas, la información disponible es tan pobre que se han clasificado como especies con “Datos Deficientes” (7438 especies de plantas y animales; IUCN 2010: Summary Statistics: Tables 3a/3b). Grandes áreas del planeta permanecen inexploradas, y apenas si estamos empezando a conocer la complejidad de muchos ecosistemas terrestres y marinos. Por ejemplo, la primera fase del programa científico Census of Marine Life reveló que la vida en los océanos del planeta es más rica, está más interconectada y ha sido más impactada por los humanos de lo que se esperaba. Luego de 10 años de exploración, 2700 científicos de 80 países presentaron el primer reporte del programa donde se revela el descubrimiento de más de 6000 potencialmente nuevas especies de seres vivos marinos.


Los temas científicos son la comida chatarra de los medios de comunicación

Para la mayor parte de medios, los temas científicos son un contenido barato, entregado de manera rápida, tratado a la ligera, ubicado como relleno, de perspectiva inmediatista, con tintes sensacionalista y que no genera reflexión o discusión. Las noticias científicas son manejadas por periodistas con poca o ninguna experiencia en difusión de la ciencia, que no entienden los temas más allá de los boletines de prensa que reciben y que no consultan fuentes válidas adicionales (o se basan únicamente en fuentes secundarias o compilaciones pero no en literatura primaria). El público recibe una imagen errónea de la ciencia, pues se proyecta como un mero devaneo continuo de curiosidades ingeniosas, tecnológicas e incluso contradictorias. Nuestros periódicos y revistas se ven inundados de noticias insulsas, escuetas y mal comunicadas donde un día nos dicen que exponerse al sol y tomar vino es beneficioso para la salud, mientras que poco tiempo después indican todo lo contrario. El público no aprende nada del verdadero proceso científico, no capta su objetividad, apertura y desarrollo. Por el contrario, pierde la confianza en los procesos generadores del conocimiento, tomando una actitud de cinismo, desconfianza y ligereza frente a la ciencia y siendo mucho más propenso a dejarse llevar por pseudociencias, charlatanerías y dogmas.

El manejo de los temas relacionados con el cambio climático son el mejor ejemplo de la mala práctica mediática. Estos temas han sido la comidilla de los medios de comunicación en los últimos años. Lamentablemente, en lugar de tomar perspectivas claras y objetivas, los medios han apostado por el alarmismo, la controversia destructiva y el sensacionalismo. Por años, casi todo fenómeno climático que sucede en el planeta ha sido atribuido al “calentamiento global” (término erróneamente tratado por los medios como sinónimo de “cambio climático”). Fotos de personas y ciudades afectadas por huracanes, terremotos, inundaciones, sequías, tifones y marejadas aterrorizan al público y son ligadas irresponsablemente y sin evidencia al "calentamiento global". El "calentamiento global" se transformó en el cuco de todas nuestras pesadillas. Pero en noviembre 2009, los medios cambiaron de discurso y desenfrenados dieron rienda suelta a su imaginación con el incidente “Climategate”, una filtración de más de 160 megabytes de información digital de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia. Medios de comunicación impresa y digital difundieron que los documentos infiltrados probaban que los datos de las investigaciones sobre cambio climático habían sido manipulados y que se había bloqueado a los científicos contrarios a la teoría del cambio climático antropogénico. El escándalo provocó una ruptura de la frágil confianza que el público tenía en la ciencia del cambio climático. Sin embargo, durante el primer semestre del año 2010, investigaciones independientes que examinaron el caso declararon que en la información infiltrada no hay evidencia de mala práctica científica deliberada y no hay evidencias que impugnen las investigaciones sobre cambio climático antropogénico (para más información, leer el reporte del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes del Reino Unido; y el reporte del Panel Internacional establecido por la Universidad de East Anglia para examinar la investigación de la Unidad de Investigación Climática).


Los científicos no se involucran en la comunicación y no explican al público en términos claros y aplicables ¿por qué conservar la biodiversidad?

A pesar de ser quienes generan y desarrollan todo el torrente de conocimientos sobre la biodiversidad, muchos investigadores ven a los medios exactamente como los describí en el párrafo anterior y por eso desconfían de ellos y se mantienen alejados (mientras que a otros de plano no les interesa participar en la comunicación). Los científicos comunican sus descubrimientos al resto de académicos a través de la publicación de artículos científicos en revistas especializadas (revistas académicas que utilizan el sistema de revisores por pares o peer-review). Esos artículos, si bien describen todo el método científico involucrado en el desarrollo del descubrimiento, suelen ser técnicos y de difícil acceso para el público. Para mejorar el intercambio de información, muchas revistas científicas han empezado a generar secciones de difusión o boletines de prensa que presentan de forma más digerible los descubrimientos publicados (Un excelente ejemplo de esto son las revistas de acceso abierto del grupo PLoS Public Library of Science).

Carl Sagan
Sin embargo, esto ha demostrado no ser suficiente para generar una adecuada difusión científica. La impavidez y sigilo de los científicos no se puede justificar solo por la mala funcionalidad de los medios de comunicación. Es vital que los científicos se involucren de manera constructiva y directa en la comunicación pública del progreso científico, explicando objetivamente a cerca de sus fortalezas, debilidades y avances. La participación con editoriales en diarios impresos o en programas de radio y televisión, si es bien manejada y consensuada con los productores, es una herramienta muy útil de difusión científica (muchos científicos han logrado dar este paso exitosamente, por ejemplo Carl Sagan, Stephen Hawking, Isaac Asimov, Eduardo Punset). Además, si bien el internet no llega a todas las personas es un útil difusor de noticias y más importante aún, es un difusor directo. Los científicos ya no dependen únicamente de los medios de comunicación privados para informar al público. La revolución Web 2.0 ha generado aplicaciones en línea que facilitan la interacción directa entre quienes generan la información y el público. Las redes sociales, los blogs, los wikis, los sitios de intercambio de videos, entre otras aplicaciones, permiten a los usuarios interactuar y colaborar de manera activa (por ejemplo, Eduardo Punset y PZ Myers son dos comunicadores científicos con influyentes blogs de difusión científica). Si bien los científicos difícilmente podemos llenar los zapatos de los medios de comunicación masiva, podemos empezar a generar información que al menos llegue a la población con acceso a internet. Esto puede producir una difusión exponencial de la información y mientras más personas conozcan objetivamente de los temas ambientales, mayor será la posibilidad de que los tomadores de decisiones (gubernamentales y privados) tomen conciencia, decisiones y acciones sobre estos temas.

Entonces, ¿qué podemos hacer?... eso lo discutiré en la siguiente entrada de este blog...


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El texto de esta entrada fue publicado en el artículo: Cisneros-Heredia, D.F. (2010) Entre los medios de comunicación y la objetividad científica: Un tortuoso camino para la conservación de la biodiversidad. Polemika 2(5): 22-33. La revista Polemika es una publicación periódica editada por el Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito USFQ.

29 mayo 2011

El estado de conservación de la biodiversidad sigue empeorando a pesar de todo el barullo mediático, ¿qué pasa? (Entre los medios de comunicación y la objetividad científica 3)

Es claro que la situación de nuestro planeta no ha mejorado y por el contrario sigue empeorando, incluso a pesar de la gran exposición mediática. Una posible respuesta, podría ser que básicamente a los humanos no nos interesa lo que le pase al planeta. Podríamos pensar que el egoísmo humano ha superado todo parámetro lógico y no nos importa nada excepto lograr objetivos cortoplacistas, independientemente de si en el camino condenamos nuestra propia existencia. Sin embargo, y confiriendo el beneficio de la duda a los humanos, creo que hay una explicación más fuerte: Las personas no hemos tomado conciencia de la magnitud de los problemas ambientales porque existen graves fallas en la comunicación. Las personas siguen sin entender la importancia de la biodiversidad porque no es explicada adecuadamente y con la potencia necesaria. Puede que existan seres humanos que entren de plano en la primera opción del egoísmo, pero creo que la población humana en general no ha cambiado sus actitudes porque sigue sin internalizar que los humanos somos solo una parte de la biodiversidad de este planeta y dependemos enteramente de ella.

Las razones para las fallas de información y comunicación son múltiples y sinérgicas. El flujo del conocimiento se ve obstaculizado por barreras biológicas, psicológicas, socioculturales, logísticas, tecnológicas, contextuales y temporales. Estas barreras producen problemas no solo con los medios de comunicación que transmiten la información; sino también con los científicos que deberían generar y compartir la información, y con el público que recibe e interpreta las noticias:


¿POR QUÉ FALLA LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN?

  • Los humanos solo percibimos al mundo parcialmente.



  • Los humanos percibimos e interpretamos la realidad con errores y sesgos



  • Las actividades humanas parecen pequeñas e inocuas en comparación con los cambios que el planeta ha sufrido a lo largo de su historia. ¡Pero no lo son!



  • La exposición mediática no llega a todos los humanos por igual



  • Nuestro conocimiento científico sobre la biodiversidad es incompleto



  • Los temas científicos son la comida chatarra de los medios de comunicación



  • Los científicos no se involucran en la comunicación y no explican al público en términos claros y aplicables ¿por qué conservar la biodiversidad?


  • Aquí hablaré de las cuatro primeras razones (sobre las restantes hablaré en la siguiente entrada de este blog):

    Los humanos solo percibimos al mundo parcialmente

    Esto es innato, inconsciente e involuntario, no se relaciona con ningún tipo de invalidez o problema psicológico y le ocurre a todos los seres humanos. Nuestro cerebro, a pesar de su maravillosa red de conexiones neuronales, no es perfecto y tiene limitaciones orgánicas. El cerebro obtiene información parcializada, la cual percibe por medio de los diferentes sentidos. Los cinco sentidos humanos (vista, oído, olfato, tacto y gusto) tienen limitaciones y no detectan todas las señales a nuestro alrededor. Por ejemplo; de todo el espectro de ondas de luz (que abarca longitudes entre 10-15 y 107 m), los humanos solo podemos ver una pequeña fracción entre 3,8 x 10-7 y 7 x 10-7 m (= 380–700 nm). De igual forma, los humanos solo escuchamos una fracción del rango total de frecuencias sonoras, entre 20 y 20000 Hz.

    La ilusión de Zollner muestra líneas diagonales
    que parecen convergentes o divergentes,
    pero que en realidad son paralelas. Autor: Fibonacci
    Los humanos percibimos e interpretamos la realidad con errores y sesgos

    Existen muchos fenómenos cerebrales y prejuicios cognitivos que pueden afectar la forma como los humanos percibimos nuestro mundo. Por ejemplo, las ilusiones ópticas son errores en la percepción cerebral de la realidad que se ocasionan por sobre-estimulación de los sentidos o por la producción de inferencias inconscientes.

    El cerebro puede verse engañado por estímulos que a pesar de ser vagos y aleatorios son percibidos como reconocibles y que forman patrones significativos o conexiones, este fenómeno psicológico es conocido como apofenia. Las creencias pueden alterar las observaciones y llevar a las personas a ver cosas que refuerzan sus creencias, incluso si otros observadores no encuentran evidencia de ello, un sesgo llamado sesgo de la creencia. Las personas preferimos, incluso de manera inconsciente, los beneficios inmediatos en lugar de beneficios que toman más tiempo en ser obtenidos (fenómeno conocido como descuento hiperbólico; Shane et al. 2002), y nos despreocupamos de las consecuencias de nuestras acciones porque asumimos que la conservación de la naturaleza es la responsabilidad de agentes externos como el gobierno o “dios” (sesgo de la responsabilidad externa). Es común que las personas pensemos que nuestras actitudes, valores y creencias están extendidos en toda la sociedad y justificamos nuestras acciones porque “todos lo hacen” (“todos botan basura”, “todos cortan los árboles”, “todos matan animales”; actitud parte del sesgo del falso consenso). Estos sesgos y errores afectan a científicos, comunicadores y público. (Más información sobre estos temas puede encontrarse en Zusne y Jones (1989) Anomalistic Psychology: A Study of Magical Thinking. 2ª Edición. Lawrence Erlbaum Associates, Hillsdale, New Jersey, EE.UU; Gilovich (2009) Convencidos, pero equivocados. Milrazones, Barcelona, España; y en las páginas web del Anomalistic Psychology Research Unit, University of London y de su coordinador, Christopher French)

    Las actividades humanas parecen pequeñas e inocuas en comparación con los cambios que el planeta ha sufrido a lo largo de su historia. ¡pero no lo son!

    La Tierra se formó hace unos 4,5 mil millones de años atrás, e imponentes procesos astronómicos y geológicos han provocado cambios que van desde la unión y separación de continentes hasta el paso por eras glaciares. Frente a esos procesos, las actividades humanas podrían concebirse insignificantes, sin embargo, todo se debe analizar en contexto y perspectiva. Los humanos, gracias a los múltiples avances tecnológicos, hemos cambiado la forma como nos enfrentamos al mundo. La velocidad de las interacciones se ha acelerado (nos transportamos más rápido, construimos megaestructuras en tiempos record, podemos comunicarnos inter-continentalmente en tiempo real). Los cambios han pasado de ser cuestión de crones (un cron = un millón de años), milenios o siglos a ser evaluados en días, horas o minutos. Nuestras actividades son de alto impacto porque provocan grandes cambios en períodos de tiempo muy corto. En cuestión de horas, los humanos hemos transformado bosques en pastizales y en algo más de un año podemos provocar la extinción de una especie (Galbreath y Brown 2004. The tale of the lighthouse-keeper’s cat: Discovery and extinction of the Stephens Island wren (Traversia lyalli). Notornis 51(4): 193–200).

    La exposición mediática no llega a todos los humanos por igual

    Las diferencias socio-económicas generan variación en el acceso de las personas a la información, en cómo reciben las noticias, cómo las interpretan y qué grado de importancia les dan (Viswanath y Kreuter 2007). Solo una proporción de la población humana tiene acceso a los servicios básicos y vive en la era digital. De las 7 mil millones de personas que habitan el planeta, 1,7 mil millones viven en la pobreza absoluta, es decir que carecen de acceso a las humanas básicas (agua limpia, nutrición, cuidados médicos, educación, vestimenta y vivienda) (Haughton y Khandker 2009) y solo el 24% de los humanos tienen acceso a internet (CIA 2009). Además, la mayor parte de información sobre la biodiversidad y su conservación se produce y transmite en inglés, aunque la mayoría de países megadiversos no hablan ese idioma (Brooks et al 2006). La pobreza y la destrucción de la biodiversidad están relacionadas y vinculadas en un círculo vicioso, por lo que fueron consideradas temas de vital importancia en la Declaración del Milenio y sus Objetivos de Desarrollo (Ash y Jenkins 2007). Es necesario que se identifiquen estas diferencias y se utilicen las herramientas y los métodos más óptimos de comunicación para maximizar la recepción de la información a lo largo de diferentes gradientes socio-económicos.

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    El texto de esta entrada fue publicado en el artículo: Cisneros-Heredia, D.F. (2010) Entre los medios de comunicación y la objetividad científica: Un tortuoso camino para la conservación de la biodiversidad. Polemika 2(5): 22-33. La revista Polemika es una publicación periódica editada por el Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito USFQ.